Viajar se trata de crear recuerdos que jamás olvidarás y compartir esos momentos con las personas que de verdad importan. Desde el avistamiento de pingüinos con los niños a practicar yoga junto al mar disfrutando de la vista, pasa de las atracciones turísticas clásicas y apúntate a experiencias únicas en cuatro de nuestros destinos favoritos – Melbourne, Milán, San Francisco y Bangkok. La ex-editora de viajes de Grazia, Suzanne King, plantea doce experiencias inolvidables que harán que desees apretar la mano de alguien, ya sea tu pareja, tu familia o virtualmente en las redes sociales.

San Francisco

California street with a cable car crossing Powel street
Fotografía: El funicular de San Francisco

Parejas: Exploratorium

El único problema con las galerías y los museos didácticos  es que suelen estar tan llenos de manos diminutas en todas las exposiciones que los adultos apenas pueden verlas. ¡Bien! El Exploratorium, el museo de ciencia, arte y percepción humana de San Francisco, se convierte una vez a la semana en una zona exclusiva solo para adultos. Los jueves al atardecer, los niños grandes tienen la ocasión de jugar, sin niños, con todas las pantallas interactivas y escuchar a un elenco constantemente renovado de ponentes invitados, con un bar y música en directo para darle aún más sabor.

Familias: Tranvías y funiculares de San Francisco

Los tranvías vintage y los funiculares de San Francisco (esos vehículos abiertos por los laterales que tan familiares nos resultan por haberlos visto en infinidad de películas), que recorren la ciudad rechinando y traqueteando, puede que no sean el medio de transporte más rápido, pero, sin duda alguna, son los que más carácter tienen. Los primeros están accionados por cables suspendidos, mientras que la fuerza tractora de los segundos proviene de cables subterráneos, aunque ambos tienen tres enormes ventajas adicionales: son más fotogénicos que un autobús normal, te permiten ver zonas de la ciudad que te perderías si viajaras  por el metro (mucho más rápido) y ofrecen, y con mucho, más posibilidades de mantener a los pequeños entretenidos.

Para viajar solo: Yoga en la playa

Yoga en la playa: ¿crees que te queda mucha más California por descubrir? Si se trata de una sesión disco tranquila al atardecer, con vistas a la bahía y al puente Golden Gate, la respuesta es no mucha. Evidentemente, este es el tipo de sesión de yoga que querrás compartir en las redes, así que un miércoles o un viernes por la tarde, acércate a Baker Beach y únete al personal de Outdoor Yoga SF (que aparece en la imagen principal), ponte los audífonos y extiende la toalla, prepárate para una sesión de estiramientos y torsiones, para hacer la postura del ‘perro boca abajo’ mientras escuchas una lista de reproducción adecuadamente zen y que te hará vibrar.

Milán

The Naviglio Grande in Milan Italy
Fotografía: El Naviglio Grande en Milán

Parejas: La Scala

Aunque no consigas entradas para una representación en La Scala, el famoso teatro de la ópera de Milán, podrás probar un poco del duro trabajo que tiene lugar tras bambalinas para una puesta en escena de una producción. Abiertos al público para visitas guiadas los martes y jueves (la reservación es esencial) los tres pabellones de los grandes Ansaldo Workshops en el suroeste de la ciudad, es donde se crean y guardan los impresionantes trajes y vestuarios del teatro. En ellos, tendrás la oportunidad de ver el talento de los artesanos que preparan los espectáculos de la próxima temporada.

Familias: Distrito de Naviglio

Las atracciones turísticas clásicas de Milán no son exactamente objeto de deseo de las vacaciones soñadas de los niños, así que deja a un lado la habitual lista de cosas obligadas (hacer fila para el Duomo, ver ‘La última cena’, pasear por las boutiques de los diseñadores) y, en lugar de ello, lánzate a una aventura familiar sobre dos ruedas. Prepara  todo lo necesario para un pícnic, alquila unas bicicletas y pedalea a lo largo del Naviglio Martesana, uno de los tres canales que unen la ciudad con los pueblos de los alrededores y el campo. Los caminos son principalmente llanos y hay una línea de metro cerca, así que puedes subirte a un vagón y evitarte así la parte urbana y después pasar al poder de tus piernas cuando hayas llegado a un entorno un poco más rural.

Para viajar solo: Bar Luce 

Probablemente no sea tan sorprendente que el director de cine Wes Anderson fuera el autor intelectual del diseño del Bar Luce. Desde el papel arquitectónico de las paredes y el techo, a los tonos retro de los muebles de Formica y la presencia de una máquina de pinball estilo vintage y un fonógrafo, todo ello es sin duda la obra de alguien con cierto talento visual. El bar forma parte del complejo de arte de la Fondazione Prada, así que primero te puedes sumergir en lo cultural y luego refugiarte en este espacio eminentemente ‘Instagramable’ y tomar una copa, comer algo o intentar captar la foto artística perfecta.

Melbourne

Hot air balloons flying directly past Melbourne Australia
Fotografía: Globos aerostáticos sobrevolando Melbourne

Parejas: San Kilda 

Las tendencias culinarias van y vienen en la capital gourmet de Australia, pero los relajados brunches del fin de semana en el suburbio costero de San Kilda nunca pasan de moda. Puedes elegir entre las innumerables cafeterías y pastelerías que bordean Acland Street y, después, caminar de la mano hasta Esplanade para curiosear por los puestos del mercado artesanal de los domingos, disfrutar de un poco de acción en la montaña rusa del Luna Park y dar un paseo por la playa viendo el ir y venir de la gente. Si el tiempo es bueno y tienes energía, puedes practicar pádel surf mientras estás ahí. Al verlo hacer a los lugareños, parece muy fácil…

Familias: Isla Phillip 

Contemplar la fauna con niños puede resultar desalentador ya que, con demasiada frecuencia, los animales se esconden y no aparecen donde deberían estar. Eso no ocurre en la Isla Phillip, a 90 minutos al sur del centro de Melbourne: los pequeños pingüinos residentes, además de ser ridículamente simpáticos (y la especie más pequeña del mundo), son muy leales, ya que aparecen cada día al amanecer para volver a sus madrigueras tras pasar el día pescando en el mar. Observa a tus hijos contemplar a los pingüinos, mientras recorren la playa balanceándose y palmeando y serás testigo de sus mayores sonrisas.

Para viajar solo: Viaje en un globo aerostático 

No son muchas las ciudades que puedes sobrevolar en un globo aerostático, pero Melbourne es una de ellas. Prepárate para madrugar a una hora realmente temprana y, como recompensa, disfrutarás de unas espectaculares vistas aéreas durante un vuelo al amanecer, mientras las diminutas calles bajo tus pies empiezan a desperezarse poco a poco. Una gran parte de esas vistas dependen del viento; te podrías encontrar deslizándote entre rascacielos, dejándote llevar por monumentos conocidos o admirando el horizonte de la ciudad a medida que navegas serenamente por los suburbios del interior.

Bangkok

Rooftop bar at sunset in Bangkok
Fotografía: Atardecer desde el Sky Bar [Imagen: © Lebua Hotels & Resorts]

Parejas: Sky Bar 

Las calles de Bangkok son caóticas, pero lo tienes fácil si quieres escaparte del bullicio constante, yendo hacia el mar, a uno de los numerosos bares con azotea y restaurantes. Entre los más espectaculares está el Sky Bar, en el piso 63, a 250 metros en lo alto de la Lebua State Tower, con un llamativo bar retroiluminado que cambia de color durante la noche. El mejor momento para visitarlo es justo antes del anochecer; pide unos cócteles y simplemente relájate y disfruta del romanticismo del momento mientras la oscuridad se adueña de la ciudad y se convierte en un mar de brillantes luces. 

Familias: Art in Paradise 

La mayoría de las galerías de arte son estrictamente para contemplar, pero no es el caso de Art in Paradise, en el centro comercial Esplanade. Bueno, sí, visitar esta galería de arte no hará que tu hijo adquiera conocimientos de la cultura tailandesa, pero, sin duda alguna, es una experiencia que nunca olvidará. Esta galería repleta de ilusiones ópticas, anima al visitante a adentrarse entre las obras de arte para producir fotografías memorables, con consejos sobre dónde colocarte y cómo posar para conseguir los mejores efectos. El resultado: una serie de fotos de las vacaciones nada convencionales en la que saldrás haciendo equilibrismos en un puente colgante, viajando en una alfombra voladora y de la mano de un robot gigante.

Para viajar solo: Clase de cocina tailandesa 

Visitar los mercados callejeros y degustar los alimentos locales son dos de las mejores formas de meterse en la piel de una ciudad, y apuntarse a una clase en una de las numerosas escuelas de cocina de Bangkok combina muy bien ambas cosas. El mejor comienzo es una visita guiada al mercado para comprar provisiones y conocer el producto local y, después, volver a los fogones para preparar platos clásicos tailandeses. Merece la pena hacer el esfuerzo en este momento (al final de la sesión, te sientas y degustas tus creaciones).

Imagen central: Julianne Aiello © Outdoor Yoga SF

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