En la segunda parte de su blog desde el barrio más popular de Nueva York, la antigua residente de Londres, Heather Hodson, selecciona los lugares para comprar y los lugares que hay que recorrer en su ciudad adoptiva.

Puede ser que en los últimos años las industrias creativas se hayan visto desplazadas de Manhattan por sus elevados precios; pero lo que Chelsea perdió lo ganó Brooklyn, ya que los artistas emergentes y las galerías que los apoyan se trasladaron a Williamsburg. Hoy, no hay ningún otro lugar en Estados Unidos con mayor concentración de galerías, curadores, corredores, organizaciones y publicaciones de arte para la promoción de artistas emergentes. Las galerías de arte más importantes están en Williamsburg, Dumbo (sigla de “Down Under the Manhattan Bridge Overpass”), Greenpoint y Bushwick. Lo que realmente me encanta de allí es la noche de las galerías de Dumbo, el primer jueves de cada mes, un evento mensual que le permitirá asistir a charlas sobre arte, ver exhibiciones de arte performático y visitar galerías hasta bien entrada la noche en este barrio de calles adoquinadas, ubicado bajo el puente de Manhattan.

El Museo de Brooklyn es otro extraordinario lugar de interés local. Su colección abarca, entre otras cosas, arte y objetos del antiguo Egipto, de los pueblos originarios de América y de la tradición decorativa del siglo XIX. Mi galería favorita, sin embargo, es el Centro de Arte Feminista Elizabeth A. Sackler, en donde está la famosa instalación The Dinner Party, de Judy Chicago. Si va allí, asegúrese de pasar por Saul, el emblemático restaurante homónimo del chef Saul Bolton, que hace poco se trasladó desde Cobble Hill a un reluciente nuevo espacio en el museo.

Brooklyn tiene las vistas más emblemáticas de Manhattan, y ninguna visita estaría completa sin recorrer el paseo costero de Brooklyn. Entre por donde termina el río, por la calle Montague Street, en Brooklyn Heights, y vaya al norte, hacia Dumbo. Si está atento verá un interesante relieve en las losas de piedra, que muestra cómo se veía el lugar cuando los holandeses fundaron Nueva York, y también 200 años después, cuando las Torres Gemelas aún estaban en pie. El camino lo llevará por North Heights, un bello distrito histórico salpicado de casas de pizarra de estilo neogriego, en donde están las antiguas residencias de artistas y escritores como Truman Capote y Thomas Wolfe.

Cuando recibo amigos de visita, siempre los llevo a la Iglesia de Plymouth, en North Heights. Su primer pastor fue el abolicionista Henry Ward Beecher quien, con el apoyo de su hermana Harriet, inició una de las obras más importantes del siglo XIX en Estados Unidos y colocó a la iglesia de Plymouth en el corazón del “ferrocarril subterráneo”, una red clandestina para ayudar a los esclavos escapados de las plantaciones. Comuníquese con la iglesia para programar una visita.

Después de todo ese derroche de cultura, quizá quieras consentirte con una dosis de terapia de consumo. Para ir de compras, me encanta el Mercado ambulante de Brooklyn, un evento de fin de semana convocado por Jonathan Butler, el hombre detrás de Brownstoner (el blog más influyente de Brooklyn). Quienes estén a la caza de moda “vintage” y muebles antiguos (incluidos hallazgos modernos de mitad de siglo), piezas únicas de artesanos locales, discos, bicicletas, relojes y joyería estarán en su elemento. Hasta fines de marzo, el mercado funciona bajo techo junto al mercado de alimentos Smorgasburg, en Williamsburg.

También, en Williamsburg, se acaba de inaugurar Rough Trade’, la legendaria tienda de discos londinense (con un sello discográfico asociado), que ahora también es el mayor emporio discográfico de Nueva York. La sucursal es una apuesta audaz en esta era pero, si hay algún lugar donde un proyecto así puede funcionar, ése es Brooklyn. En la tienda de discos también hay un café y un espacio para presentaciones en vivo.

Si buscas una combinación de diseñadores de Brooklyn con otros de vanguardia, la mejor tienda es Bird, que tiene tres sucursales (220 Smith Street en Carroll Gardens, 316 Fifth Avenue en Park Slope y 203 Grand Street en Williamsburg). Allí, podrá encontrar la chaqueta negra perfecta y los accesorios para acompañarla.

Después de tanta compra, necesitarás sentarte a descansar y tomar un trago. Prueba el bar de la terraza del Wythe Hotel, creado por Andrew Tarlow, el hombre que está detrás de Roman’s, Diner, Marlow & Sons y el almacén Marlow & Daughters, que incluso vende “mantequilla batida en casa” (muy folclórico de su parte). El hotel está ubicado sobre la zona costera de Williamsburg, en una antigua fábrica de ladrillo rojo, construida en 1901. Las camas y techos de sus 72 habitaciones se hicieron con madera reciclada de la estructura original. Su restaurante, Reynard’s, tiene productos frescos de granjeros del norte del estado y bien vale la pena una visita.

Foto de Vito Palmisano/Getty Images

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