Claus Sendlinger está al frente del grupo Design Hotels y es uno de los líderes de pensamiento más provocadores del mundo del turismo. Construyó su hogar en el pueblo costero de Tulúm, donde ha encontrado la esencia del lujo relajado.

La primera vez que vine a Tulúm fue en 1989 y, al instante, me sentí atraído por su actitud relajada ante la vida. Regresé una y otra vez hasta que, finalmente, me mudé aquí definitivamente hace tres años. Para mí, todo Tulúm representa mi idea del lujo, que es ofrecer una experiencia auténtica y afectiva, en lugar de los excesos innecesarios: por ejemplo, pesca fresca del día en vez de ostras traídas en avión desde el otro lado del mundo.

A menudo recorro en bicicleta la carretera de 10 km paralela a la costa de Tulúm. Además de ser buen ejercicio, la travesía me permite ver las nuevas edificaciones que se están construyendo en esa franja de playa prístina. Si fuera en bicicleta por una explanada en, digamos, la India o Tailandia, mi ruta me llevaría por delante de una larga hilera de hoteles de cadenas internacionales, cada uno exactamente igual al otro y sin alma propia. En Tulúm, el ritmo de construcción es lento. Pero cuando hay una nueva construcción, el resultado armoniza tan bien con el espíritu del lugar que, de hecho, lo mejora en vez de menoscabar su esencia y su espíritu único.

Actualmente muchas personas, sospecho, buscan esa clase de lujo en destinos que puedan ofrecerles una sensación de descubrimiento y conexión, y que, de esa manera les permitan desarrollar un apego intelectual y emocional por el área. Y eso es lo que Tulúm les da.

La esencia de Tulúm, desde la relevancia histórica del área y la cultura maya hasta la belleza natural, incluidos varios sitios declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO, le confiere una energía única que atrae a personas de todo el mundo con el mismo sentido de espiritualidad. Se está convirtiendo en un centro que reúne a una comunidad creativa de nómadas, yoguis y “gypsetters” conscientes.

Cuando hay nuevos proyectos de construcción a lo largo de la costa, todos son diferentes, y todos ofrecen una experiencia única e irradian la personalidad de quienes los llevan adelante. Son los nuevos proyectos los que deben adecuarse a la comunidad, y no al revés, y ofrecen un lugar para que locales y viajeros con intereses similares convivan en armonía y se conecten entre ellos. Considere Playa Papaya como un ejemplo de ese espíritu. Lo que comenzó como un proyecto temporal de Design Hotels™ que ofrecía lujo discreto con énfasis en las vivencias, ahora es parte de la comunidad en general de Tulúm, y está aquí para quedarse. La conservación de la cultura maya y del medio ambiente es la esencia del resort, lo que incluye desde trabajar con ecologistas locales para asegurarnos de no interferir con el proceso anual de desove y eclosión de las tortugas, hasta los tratamientos que ofrece el spa, incluidas las tradicionales ceremonias mayas que practica el chamán local.

A medida que los consumidores adquieren conciencia sobre sus opciones, dependerá de los hoteleros cubrir las necesidades del “viajero consciente”. El próximo destino es el María Santa Teresa, nuestro nuevo proyecto en Río de Janeiro. Con apertura prevista para enero de 2014, estará inspirado en el estilo bohemio de los vecinos del barrio. El emplazamiento de cada proyecto determina el espíritu de la experiencia, aunque todos están diseñados como lugares para que la gente con intereses similares se pueda conectar.

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