Manhattan es maravilloso. Cuando hayas tenido suficiente de su ajetreo, los Hamptons están a un “Jitney” de distancia, según Julie-Earle Levine.

Nueva York es, posiblemente, una de las mejores ciudades del mundo pero, después de algunos días de compras, comidas y visitas a museos, puede que sea momento de recargar pilas y, cuando estés listo para hundir tus dedos en la arena y devorar rollos de langosta junto al mar, el viaje de un día a los Hamptons en el South Fork (península sur) de Long Island es sorprendentemente fácil. Los detractores te dirán que los Hamptons están repletos de la élite de Nueva York: “¡Es como un Manhattan junto al mar!”, y el tráfico es una pesadilla. Es cierto, pero las interminables playas doradas y el espumoso oleaje están a la altura de las de Australia (y no es broma).

La manera más fácil de visitar los Hamptons por un solo día es por Jitney, un camión que parte de distintos puntos en Manhattan y Brooklyn y que te puede llevar hasta la playa. En el clímax de la temporada de verano (desde el Día de los Caídos, hasta el Día del Trabajo) el viaje de ida puede tomar de tres a cuatro horas y media, pero hay mucho que ver en el camino y es un viaje cómodo. Todo el mundo en el Jitney se quejará del tráfico, pero eso es solo una parte más de la experiencia. Además, es posible que los demás pasajeros le hablen sobre la fiesta a la que asistirán por la noche, el mejor puesto de mariscos en el pueblo o sobre donde harán sus compras de vegetales locales de temporada, con algún granjero local del este.

El lugar más buscado en los Hamptons en los años recientes ha sido Montauk, la última parada del Jitney, en el extremo de Long Island. Para quienes planean explorar a pie y no tienen pensado tomar un taxi durante su visita, Montauk es el destino ideal. Desde la parada del Jitney en Montauk se puede llegar caminando a la playa o a varias tiendas, restaurantes y bares en el pueblo. Al bajar, camine solo unos minutos para llegar a la playa principal, donde podrá encontrar un espacio en la arena. Los residentes de Montauk suelen decir que no son como el resto de los Hamptons y es cierto. El ambiente aquí es más relajado que en otros pueblos, dado que los orígenes de Montauk son los de un pueblo de pescadores y esta actitud se ha mantenido a pesar del factor de moda de años recientes. Para el almuerzo, asegúrate de visitar Joni’s Kitchen, uno de los restaurantes casuales favoritos de Gwyneth Paltrow. Ahí podrás encontrar jugos, “wraps” frescos y saludables y café para la playa. South Edison, justo enfrente de Joni’s, tiene fantásticos especiales diarios de pescado y ostras.

Si no te molesta tomar un taxi, la parada de East Hampton es otra opción que te deja justo en el pueblo, donde puedes visitar las tiendas (prácticamente todas las tiendas de diseñador que puedes encontrar en la ciudad, desde Kate Spade, que abrirá en el verano, hasta Ralph Lauren). La playa Main de East Hampton, famosa por su perfecta arena blanca, está a solo unos minutos en taxi del pueblo. Main es la única playa que tiene un pabellón en el que pueden comprar una taza de café y sentarse al sol a disfrutar del entorno. Se trata de una playa hermosa con gente muy atractiva y es excelente para nadar gracias a la presencia de los salvavidas.

Otra parada es la villa de Southampton, desde donde un corto viaje en taxi te llevará a Coopers Beach, una de once playas en siete millas de litoral repletas de mansiones históricas, incluida la residencia de Calvin Klein. Coopers es considerada una de las tres playas más hermosas de los Estados Unidos y es la única playa con salvavidas. Ahí se puede encontrar todo lo necesario para pasar el día, incluyendo una cafetería, renta de sillas por $10 al día, renta de sombrillas por $15 al día, baños y regaderas de agua dulce.

Puedes hacer planes para pasear todo el día. En el verano, el Jitney ofrece viajes, partiendo de Manhattan, desde las 6 a. m. y viajes hacia el oeste para volver a la ciudad, partiendo de Southampton, hasta las 8:45 p. m. Así que hay tiempo para salir a cenar y hasta tomar un coctel al atardecer. Y, mejor aún, el Jitney es una ganga: a solo $30 por viaje ($60 por viaje redondo); nada mal, considerando que el estacionamiento más barato en Manhattan es de $500 al mes…

Foto de © Russell Kord/Alamy

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