Si las historias se juzgan por la manera en que terminan, ¿por qué no usar la misma regla para las comidas? Una vez terminado el aperitivo y el plato fuerte, esperamos al final el postre, el elemento que lo complementa todo. La geografía, y muchas veces la serendipia, han ayudado a crear estos platillos finales llenos de sabor. En estas cinco ciudades, la herencia y la cultura local dan a sus postres un sabor único y espectacular, y las ponen un nivel por encima de las demás. Ya sea que comas el postre al final de la comida o que para ti sea el platillo central, acércate y disfruta de cada mordida, deliciosa e internacional a la vez.

COPENHAGUE: Rødgrød med fløde y risalamande

Rdgrd med flde

Los postres en Dinamarca cambian con las estaciones. La primavera y el verano nos traen el rødgrød med fløde, un platillo agrio a base de moras que se ha atrevido a pasar de las cocinas familiares a las mesas de los chefs (foto de arriba). Dependiendo de a quién le preguntes, la textura del rødgrød med fløde se asemeja a un pudín, un estofado o un atole. El postre se hace con grosellas, frambuesas, moras y fresas cocidas, y algunas recetas incluyen ruibarbo. Una vez que la fruta ha sido cocida hasta llegar a la consistencia deseada, se añade edulcorante o vainilla, y luego el jugo se espesa y se enfría. El Rødgrød med fløde se sirve fío, con una cucharada de crema espesa o un toque de leche. Es el postre fresco perfecto para un día caluroso.

El Risalamande se sirve en los meses de invierno, especialmente durante los días festivos. El Risalamande, que se clasifica como un pudín de arroz, consiste de vainilla, crema batida y almendras ahogadas en una salsa caliente de cerezas. En los hogares daneses, el cocinero que hace el risalamande deja caer una almendra entera dentro de una de las porciones y la persona que la encuentra obtiene un pequeño regalo como recompensa.

En Copenhague, puedes encontrar estas delicias en casi cualquier lugar, desde los lugares elegantes para cenar hasta las pequeñas pastelerías independientes. Muchos daneses tienen cálidos recuerdos familiares de ambos platillos, así que no es de extrañar que se puedan encontrar fácilmente en toda la ciudad. En el Marchal, ganador de estrellas Michelin, el rødgrød med fløde se hace con fresas dentro de una cáscara de chocolate blanco. Si te encuentras ahí en invierno, pide su versión tradicional del risalamande, disponible también desde noviembre hasta diciembre. En Aamanns, también ofrecen el risalamande en su menú en la misma época del año. Disfruta los sabores decadentes de este mousse hecho de helado de cereza y almendras tostadas. Al igual que Marchal, Aamanns ofrece el rødgrød med fløde cuando el clima se vuelve cálido y hay abundantes moras; así que haz tus reservaciones para tu dosis de primavera/verano de rødgrød med fløde si esas son las estaciones que prefieres.

MIAMI: Flan

Flan en Miami

Hay variantes de flan en todo el mundo, y sus raíces se remontan a los antiguos romanos. El flan llegó a Latinoamérica con los conquistadores españoles y lentamente evolucionó para convertirse en un elemento esencial para finalizar una comida.

El flan es un producto lácteo (con muchos lácteos) puesto que tradicionalmente se hace de leche, leche condensada, o leche evaporada (¡o las tres!), huevos, vainilla y azúcar. La mezcla se revuelve, se coloca en un molde caramelizado y se hornea a baño maría. Una vez terminado, el flan se deja enfriar toda la noche. Para disfrutarlo, el molde se voltea con cuidado sobre un platón para servir, lo que permite que la capa de caramelo se quede en la parte superior, mientas que el caramelo sobrante se escurre hacia el fondo del platón y se acumula ahí. El resultado es un postre cremoso y delicioso. El caramelo del flan pudiera ser demasiado dulce para algunas personas; es por eso que en los restaurantes muchas veces se sugiere comerlo junto con un expreso; el trago amargo ayuda a bajar la notoria dulzura del postre.

La concentración de grupos étnicos latinoamericanos y caribeños en Miami la hace la ciudad ideal para probar varias selecciones de flan y, afortunadamente, siempre puedes encontrar flan en casi todas las pastelerías o restaurantes latinoamericanos de la ciudad. El clima subtropical inspira también flanes de fruta, y los más populares son los de coco y guayaba. No te pierdas el flan de queso, el flan de chocolate ni el flan de cajeta, si pretendes probarlos todos.

Para tener una experiencia sublime de flan, prueba el Bulla Gastrobar en Coral Gables o Toro Toro en el centro de la ciudad. El menú de la noche de Bulla ofrece flan de coco, pero el restaurante acostumbra cambiar los platillos del menú con las estaciones. Al llegar el otoño, el flan de calabaza se sirve entre los platillos que Bulla ofrece por tiempo limitado. En Toro Toro, un restaurante de fusión latina respaldado por el aclamado chef Richard Sandoval, las sabrosas cenas pueden culminar con un flan de leche de coco y queso crema copeteado con un popurrí de frutas picadas.

PARÍS: Pastelillos

PARS Pastelillos

Con sus aclamadas tradiciones culinarias, París es el ejemplo de la autocomplacencia epicúrea. Los postres son tan deliciosos aquí, que es imposible escoger solo uno. Si estás en París solamente de paso, asegúrate de no perderte los pastelillos franceses. Hablando en general, los pastelillos son un manjar horneado en el que los ingredientes esenciales son la harina, la grasa y el agua. Los pastelillos dulces, llamados a veces “golosinas de panadero”, se hacen bajo la mirada de un pâtissier, o chef de repostería. Hacer pastelillos requiere de un nivel extraordinario de habilidad y delicadeza, así como un profundo conocimiento de la química de la cocina. Pese a estas altas expectativas, son muchos los lugares en los que puedes encontrar reposterías en París. Para ahorrar tiempo (y ser consciente de las calorías), estas son las delicias que no puedes dejar de probar antes de salir de la Ciudad del Amor.

El éclair (foto de arriba) es un pastelillo choux francés tradicional, un pastelillo ligero que obtiene su consistencia de hervir la grasa y el agua juntas antes de añadir la harina. Una vez que se saca del horno, este pastelillo alargado y hueco se rellena de crema o natilla y se cubre con azúcar glas. Para probar un éclair exquisito, ve a Angelina Paris y disfruta de uno que cuando lo muerdes le brota chocolate amargo y oscuro. Para quienes buscan detalles sofisticados, es posible que prefieran el financier. Este pastelillo pequeño de almendras parece poca cosa, pero no te dejes engañar. Los financiers son exquisitos sin ser demasiado dulces. Son unos de los preferidos en las pastelerías artesanales Gontran Cherrier’s alrededor del mundo, así que seguramente los encontrarás en alguno de tus viajes.

Aun así, un viaje a París estará incompleto sin una parada en Pierre Hermé. Este maestro de cuarta generación ha sido llamado el “rey” y el “Picasso” de la repostería moderna. ¿Y qué deberías probar al visitar un lugar tan aclamado? ¡Todo, naturalmente! Empieza con una tarte. Las tartes son pastelillos de pasta quebradiza con corteza grumosa, rellenos de fruta o natilla, y Pierre Hermé los tiene en abundancia. Lo agrio y lo dulce se mezclan maravillosamente con la tarte de limón salpicada de cáscaras de limón. Una tarte de café o vainilla de Tahití tampoco te decepcionarán. ¡Bon appétit!

TOKIO: Mochi

Daifuku mochi

Los sabores de Tokio cautivan al mundo: Su maestría en el sushi y sus más de 200 restaurantes con estrellas Michelin atraen a comensales de altos vuelos y a los aficionados a la comida callejera por igual. Pero las tentaciones de Tokio van más allá del sabor; sus platillos dulces son también un placer para el paladar. Una de las mayores exportaciones de sabor de Tokio es el mochi, que puede describirse como una pequeña y pegajosa pelota de arroz. ¡Pero no todos los mochi son idénticos! El método tradicional para hacer el mochi consiste en tomar arroz glutinoso y darle forma de pasta, para luego meterlo en moldes. La forma resultante puede tostarse, rellenarse o cubrirse de azúcar. El mochi es una wagashi tradicional; es decir, una golosina que se ofrece en la ceremonia tradicional japonesa del té. Con su base de arroz, hay variaciones en la forma de “rellenarla”. Daifuku, un mochi relleno de anko (una pasta dulce de frijol rojo), es también una inclusión típica wagashi (foto de arriba). Y durante la primavera llega el Ichigo Daifuku, o mochi rellena de anko una fresa entera.

Para una prueba de mochi casero, dirígete a Gekko en Arakawa, que tiene siempre platillos frescos. Este pequeño café está a conveniente distancia de la Estación Minowa de Tokio, así que puedes pedir un mochi para llevar si es necesario. En el Imperial Hotel de Tokio, hay diferentes tipos de mochi disponibles en Toraya, un salón de té que ofrece aperitivos, bocadillos y golosinas japoneses. Toraya juega con las formas de sus mochi haciéndolos parecer un pequeño pájaro blanco, así que es a la vez delicioso encantador. ¡Solo se producen en temporada, así que asegúrate de aprovechar cuando estén disponibles!

¿Buscas una delicia refrescante para combatir el calor? Prueba el helado de mochi, que se hace usando una harina diferente del mochi tradicional, o mochiko, la que permite al postre mantener una textura masticable sin endurecerse. El helado de mochi japonés la logrado tener devotos seguidores internacionales: Las tiendas de helado de mochi se pueden encontrar desde Tailandia hasta California, y los chefs y restauranteros japoneses Katsuya Uechi y Nobuyuki “Nobu” Matsuhisa causaron fascinación mundial haciendo destacar el helado de mochi desde Monte Carlo hasta Dubái. Es una delicia emblemática para llevar a casa, que probablemente no encontrarás en los restaurantes japoneses. En cambio, la encontrarás en tiendas de abarrotes o en dulcerías pequeñas. Si probar el helado de mochi en Japón está en tu lista de cosas por hacer antes de morir, asegúrate de obtener un paquete (¡o dos!) en tu tienda de comestibles local para paladearla a placer.

CIUDAD DE NUEVA YORK: Pay de queso

CIUDAD DE NUEVA YORK Pay de queso

Nueva York es la sede de una manía de comida tras otra. Los ávidos amantes de la comida se han formado en filas alrededor de una manzana para probar la comida “de última moda”; ¿te acuerdas de los “cronuts”? Pese a la fascinación de Nueva York por la comida de moda, nada ha durado tanto como el pay de queso estilo Nueva York. La evolución del pay de queso sigue la historia del queso, que se remonta a los romanos en el siglo I A.C. El queso llevó a la invención de queso crema a fines del siglo XIX en Nueva York, que definió un punto de transición para la manera en la que ahora percibimos la apariencia y sabor de los pays de queso.

El pay de queso estilo Nueva York se hace típicamente con queso crema, sin frutas, chocolate o caramelo, denso y sin nada de extras (foto de arriba). La mezcla de queso crema, crema espesa, azúcar, huevo y un poco de vainilla se hornea sobre una base de galleta, y se cocina en una bandeja para hornear a baño maría. Después de enfriarse durante una noche, este simple postre está listo para disfrutarse. Pregunta a un neoyorquino dónde encontrar la mejor rebanada en los cinco barrios, y obtendrás respuestas apasionadas, muchas de las cuales incluirán Junior’s en Brooklyn. Naturalmente, prueba una rebanada de su pay de queso simple original de Nueva York. Pero si se te antoja abrir el abanico de degustación, solicita el “Best Junior’s Sampler”, que te da la elección de cuatro sabores, desde el pay de queso original simple, espiral de frambuesa, espiral de mármol de bizcocho de chocolate, y pay de queso con crujiente de manzana.

Otros neoyorquinos preferirían Veniero’s, una pastelería y cafetería de Manhattan de origen italiano. Este negocio familiar ha estado en la misma ubicación desde 1894, y se ha convertido en un hito de la ciudad, famoso por sus deliciosos pays de queso con más de 200 variantes. Veniero’s anuncia que ofrece el “pay de queso más cremoso y más delicioso que jamás te llevarás a los labios”. Con un eslogan como ese, ¿quién podría resistir probar una rebanada?

Si estás listo para dar gusto a tu dulce paladar y probar estos deliciosos postres internacionales, busca disponibilidad para tus fechas de viaje ahora para que tus próximas vacaciones giren alrededor de los postres. 

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