Crear una lista definitiva de los restaurantes que no te puedes perder en “Magic City” es como intentar encontrar una falda larga en South Beach; es prácticamente imposible, según Ana Connery. Su guía de dos partes para cenar en Miami comienza con sustanciosos sabores y un ambiente casero; no te pierdas su vistazo a los restaurantes de lujo más adelante en el año. ¡Buen provecho!

Sugarcane Raw Bar & Grill, Midtown

Los banquetes del bar rojo rubí se extienden en un patio con áreas cubiertas y al aire libre, repleto de gente de composición tan interesante como las bebidas de Sugarcane. Como parte de una selección inusual de cócteles de cerveza con acentos frutales, se encuentra el Big Squeeze de azahar que es como una botella de sol líquido. Para una comida tropical ligera bajo la brisa de abanicos de ratán, el amplio bar de ostras también sirve sushi y sashimi. Hay una parrilla japonesa robata para quienes gustan del filete de falda suave cocinado lentamente, tal vez acompañado con un poco de calamar. El generoso menú de tapas sorprende con una sabrosa ensalada de panceta de cerdo y con un platillo de pato y waffle que demuestra que la comida es igual de creativa que el diverso mobiliario.

Yardbird Southern Table & Bar, Lincoln Road

Con su ambiente para turistas, South Beach tiene pocos restaurantes que atraigan a los lugareños, pero este semifinalista al Premio James Beard es la excepción. Las vigas de madera y las cómodas cabinas con altos respaldos establecen un tono cálido y amistoso que nos recuerda que, después de todo, éste sigue siendo el Sur (que no te sorprenda escuchar “supper” y no “dinner”). Ven con hambre y en grupo para poder compartir. Comienza con la ensalada de huevos rellenos y alubias, antes de probar el BLT de tomates verdes fritos con tocino de cerdo y queso con pimiento hecho en casa, o la especialidad de Yardbird, el pollo con waffles acompañado de miel de maple, con un toque de Bourbon. El único plato ligero es la ensalada de sandía, y hasta ella es digna de mención, gracias a una generosa porción de hierbas aromáticas. Es difícil encontrar un lugar para estacionarse pero, muy probablemente, agradecerás el largo camino a tu auto.

Michael’s Genuine Food & Drink, Design District

La longevidad es elusiva para muchos restaurantes en la vanguardista Miami, pero no para Michael Schwartz. Él ha logrado desarrollar un grupo de seguidores tan leal que ha abierto varios restaurantes exitosos en Miami desde el debut de Michael’s Genuine en 2007, incluidos el Cypress Room y el Restaurant Michael Schwartz en Miami Beach. El barbado Schwartz es apreciado por sus cervezas artesanales y sus siempre cambiantes menús, que celebran la generosidad de los ranchos y granjas locales. Los platillos se ordenan en porciones que van de pequeña a extra grande, de manera que puedes picar únicamente o dejarte llevar por el antojo, dependiendo de tu estado de ánimo. El crujiente pastel de arroz hecho con chorizo y camarón roca de Florida es una opción infalible, como lo es cualquier cosa asada a fuego lento en el horno de leña. Hedy Goldsmith, la chef pastelera por mucho tiempo, crea invenciones frutales tan buenas que podrían ayudarte a olvidar el chocolate (prueba la cremosa pot de crème con donas de suero de leche). Con un pequeño patio y un ambiente que hace sentir que todos se conocen, Michael’s Genuine consigue mantener un bajo perfil en uno de los vecindarios más pretenciosos de la ciudad.

Michy’s, Upper East Side

Los lugareños aman este acogedor punto de encuentro de la comida reconfortante, tanto por la vivaz chef y dueña Michelle Bernstein, una juez frecuente de Top Chef, como por su talento para yuxtaponer sabores y texturas (su interpretación con curry del tagliatelle de nuez prácticamente pone a cantar al paladar). Pasee sus tacones por el suelo de concreto y refúgiese en uno de los banquetes color mandarina que llenan una pared para que pueda admirar también los candelabros y el característico mobiliario blanco cubierto de telas tropicales que se ha convertido en la tarjeta de presentación de la ciudad. Comience su comida con la versión refinada que esta chica local tiene de las croquetas cubanas rellenas de jamón serrano y queso roquefort, acompañadas de mermelada de higos dulces. El pequeño restaurante, ubicado en el revitalizado Upper East Side, es un favorito en las redes sociales simplemente porque los clientes con reservación tienen su mesa asignada (un cambio muy bienvenido con respecto a otros lugares de moda que envían a los clientes al bar para una espera que parece interminable).

Blue Collar, Mimo District

Cuando dos de los mejores chefs locales, Michelle Bernstein y Michael Schwartz, comparten el lugar en el que comen en sus días de descanso, seguramente éste amerita una visita, aun cuando la decoración puede dejar qué desear (las “loncheras” clásicas son el accesorio preferido). Pero no deje que el ambiente de cafetería le engañe. Platos como los frijoles con puerco pueden no ser bonitos, pero son sustanciosos y sabrosos. El joven chef y propietario Danny Serfer es tan sencillo como la atmósfera de cafetería, portando siempre una sonrisa y una gorra de béisbol junto con su salpicada filipina de chef. Él quiere clientes frecuentes, no gente en busca de modas; por eso, sus macarrones con queso están memorablemente preparados con quesos trugole, cheddar y parmesano, y camarones roca. Un ‘pizarrón de vegetales’ muestra un par de docenas de guarniciones, que incluyen favoritos clásicos como puré de coliflor y grits (sémola de maíz) con queso, cada uno por $5. Relájese con un café Panther, no solo por ser una deliciosa manera de cerrar, sino porque se sirve en termos retro con patrones a cuadros, que ayudan a sentirse como un obrero con estilo mientras bebe.

Foto del Yardbird Southern Table & Bar

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