El crítico de ópera del Telegraph, Rupert Christiansen, ofrece su punto de vista sobre las salas de conciertos históricas de Nueva York

Carnegie Hall

“¿Cómo puedo llegar a Carnegie Hall?” reza un antiguo chiste neoyorquino. “¡Practicando mucho!” es la respuesta que hace reír, aunque “Bájese del metro en la calle 57 y la Séptima avenida” es la respuesta más útil. Y vale la pena desviarse para visitarlo: este edificio emblemático de Manhattan es un oasis de elegancia victoriana en ladrillo en medio de un bosque de acero y vidrio, a la vez que es una de las salas de conciertos más importantes de música clásica en el mundo.

Realzada por su extraordinaria acústica, está en excelentes condiciones, con su espacioso Auditorio Stern complementado por las salas de recitales más pequeñas Zankel y Weill. Cuando la música se detenga, podrás decantarte por borscht o blinis en la opulenta y dorada Russian Tea Room o en el siempre animado restaurante griego de mariscos Molyvos, ambos a unos pasos de distancia.

Lincoln Center

Desde mediados de la década de los años sesenta, el Lincoln Center ha sido otro punto focal de la cultura de la ciudad. En el centro de su plaza recubierta de losetas se yergue el “Met” de mármol blanco, también conocido como el Teatro de Ópera Metropolitano. Excepto en las noches de estreno y los fines de semana, usted puede, casi siempre, encontrar asientos económicos el mismo día, con ofertas de último minuto disponibles directamente en la taquilla.

Y no te será fácil la elección de un lugar para comer cerca del Met: su propio restaurante, Grand Tier,te ofrece una elegante cena tradicional; pero para una atmósfera informal y una cuenta más pequeña, cruza Broadway hasta el Café Fiorello, en donde Pavarotti encontró su pizza favorita.

Avery Fisher Hall

A la derecha del Lincoln Center está Avery Fisher Hall, la casa de la Orquesta Filarmónica de Nueva York. Esta sala de conciertos, que está disfrutando de un renacimiento bajo su nuevo director, Alan Gilbert, y su sala menor asociada, la Alice Tully Hall, ofrece un animado programa de música de cámara, que incluye jazz y música de vanguardia, así como cantantes y solistas clásicos. Inmediatamente abajo, en Ámsterdam y la calle 66, hay otro tipo de meca musical:  The Juilliard Store, el mejor emporio neoyorquino de partituras, instrumentos y CD.

Park Avenue Armory

A corta distancia cruzando el Central Park está la Park Avenue Armory, un cuartel del ejército del siglo XIX reconvertido que adecuadamente se describe como “parte palacio, parte cobertizo industrial”, y que es ahora un lugar que tiene la misión de “difuminar las fronteras entre el arte elevado y la cultura popular”. Las salas históricas, hermosamente restauradas, ameritan una visita, pero lo más asombroso es el enorme Wade Thompson Drill Hall.

Bargemusic

Fuera del centro de Manhattan, es difícil encontrar mucho de interés, pero hay una excepción: Bargemusic, que como su nombre sugiere está ubicada en una sala de una balsa reconvertida, que flota sobre el río Hudson bajo el Brooklyn Bridge. Esta sala es administrada por un personaje notable llamado Mark Peskanov, que lo recibirá y le dará la bienvenida personalmente a uno de los conciertos de cámara de Bargemusic que se llevan a cabo durante todo el año y que tienen ya un grupo de seguidores fanáticamente leales. No se sirven alimentos ni bebidas a bordo, pero puede comer después en el cercano River Café, mientras admira las luces parpadeantes del horizonte urbano de Manhattan.

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