Ana Connery creció en Miami y vivió en la Ciudad de Nueva York, el Sur y el Medio Oeste antes de regresar a Florida, donde vive ahora. Ella fue editora de Florida Travel and Life, y aparece en el Today Show, Good Morning America y CNN

Miami, la única ciudad estadounidense fundada por una mujer, está llena de extremismos, desde los edificios modernistas construidos al lado de ornamentados monumentos que pretenden pasar por castillos europeos, hasta los vecindarios con casas de estuco color durazno y los centros comerciales que parecen fabricados en serie. Toda la locura de la Ciudad Mágica converge bajo una brisa agradable y palmeras ondulantes en una de las zonas inmobiliarias más buscadas del mundo, y el lugar es eléctrico y ecléctico a la vez. Ver uno de sus aspectos sin ver el otro sería como conocer a Miley Cyrus sin haberla visto en su papel de Hannah Montana; no tendría el mismo impacto.

Una parte de Miami es sexy y cosmopolita, algo que se nota especialmente en la fiesta constante de South Beach (SoBe), donde modelos y estrellas de telenovelas hacen fila para entrar a clubes que, probablemente, habrán cerrado para cuando abra el próximo club de moda, a dos puertas de distancia. El otro aspecto de Miami es la ciudad latina de los cubanos, haitianos y latinoamericanos que se aferran a las tradiciones con toda la nostalgia de los exiliados. Miami es el lugar donde se concentra la mayor población cubana fuera de Cuba, aunque algunos ya son estadounidenses de segunda o tercera generación, pero leales a un punto en el mapa que nunca visitaron. Su Miami queda junto a la Miami impetuosa, osada y sin concesiones del distrito comercial de Brickell, con sus ejecutivos bronceados, cuya vida parece un videoclip musical.

Miami guarda muchísimas sorpresas. Hay un grupo clandestino de chefs locales dedicado a organizar cenas experimentales en sitios que permanecen en secreto hasta el último minuto, y cafeterías latinas en las que puede tomarse uno de los mejores almuerzos de su vida por menos de 10 USD. Cuando llegan a Miami, las personas se sorprenden de encontrar cosas que no existen en ningún otro lugar: un museo del erotismo y un santuario dedicado a Elián González, quien pasó seis años frente a las cámaras de televisión antes de que los agentes del FBI lo devolvieran a Cuba.

El inicio del año es el mejor momento para visitar Miami, ya que la humedad del verano puede sentirse como si le arrojaran una cobija mojada encima. La ciudad está un poquito más relajada, debido a que sus habitantes todavía están recuperándose de uno de los mayores eventos del año: la peregrinación al sur de Art Basel en diciembre, en la que el público acude en manada a la feria de arte contemporáneo más grande e influyente de Norteamérica. Muchas galerías, colecciones privadas y museos continúan sus exposiciones durante enero, para que pueda apreciarlas sin los amontonamientos de la feria. Las visitas obligadas son las colecciones privadas abiertas al público: la Rubell Family Collection y la Margulies Collection at the Warehouse y, si las visita en medio de un día laboral, las tendrá prácticamente para usted solo. La mayoría de las colecciones están cerradas los domingos y lunes, y de manera intermitente en verano.

Foto por cortesía de Art Basel

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