Fundado por el abuelo de Nicole Chabot en 1953, el tranquilo Yuen Yuen Institute es un mundo aparte, comparado con la agitada metrópolis de Hong Kong y es un lugar de peregrinación (y días de campo) para Nicole, su familia extendida y los incontables turistas que visitan la ciudad

Hong Kong es un lugar famoso por sus yuxtaposiciones y su dinamismo y, aún 16 años después del cambio de soberanía, sigue manteniendo un fuerte componente de fusión oriental-occidental. Como eurasiática de ascendencia china y francesa, me siento en casa aquí, y me agrada pensar que mis antecedentes me dan una perspectiva poco común de la ciudad, sobre la que escribo en mis libros.

Una ciudad que ama el cambio

El ritmo del cambio es tan rápido aquí que el lema de la ciudad podría ser “Adiós a lo viejo y bienvenido lo nuevo”. Afortunadamente, la legislación respecto a los terrenos usados con fines religiosos ha impedido que un lugar muy especial, el Yuen Yuen Institute, sea borrado del mapa. El instituto es único en su clase en Hong Kong porque fue fundado para promocionar las tres “religiones” chinas: confucianismo, budismo y taoísmo.

Este gran complejo de 16,610 metros cuadrados fue inaugurado en 1953 con el respaldo y apoyo de muchos entusiastas adinerados, uno de los cuales fue Chiu Lut Sau, un comerciante de arroz que era también mi abuelo.

Pese a que, lamentablemente, mi gung gung falleció antes de que yo naciera, su fascinante vida “de mendigo a millonario” despertó mi interés por escribir sobre mi ciudad y, muchas veces, me pregunto lo que él y mi abuela opinarían sobre el Hong Kong contemporáneo.

Un retiro espiritual

Su instituto fue diseñado para ser un lugar de paz y contemplación. Templos rojos, verdes y dorados, pabellones, torres, monasterios, salones y estanques se esparcen por todo el terreno y, anualmente, se organizan exhibiciones de crisantemos y bonsai. Los edificios son de estilo chino clásico, con techos de teja y aleros que apuntan hacia arriba, y el entorno tranquilo es una excelente manera de escapar de las multitudes de Hong Kong, siempre y cuando, claro, tu visita no coincida con uno de los muchos festivales chinos, cuando el número de asistentes puede llegar a 20,000.

Los caracteres del nombre del instituto denotan la esencia de cada religión que abarca: la ‘plenitud’ del budismo, la ‘profundidad’ del taoísmo y el ‘aprendizaje’ del confucianismo. Las deidades de los tres pueden ser veneradas en el instituto, que promueve la integración de sus enseñanzas. Mi abuelo era taoísta y budista, pero se casó con mi abuela que era cristiana; y mi familia extendida actual, descendiente de las tres esposas con las que se casó, antes de que la poligamia fuera declarada ilegal, está compuesta por personas de ambas religiones. Los cristianos, entre nosotros, no tienen ninguna dificultad para postrarse frente a las imágenes de nuestros seres queridos. Es un ritual.

Una peregrinación familiar

Así que, por lo menos una vez al año, mi familia extendida visita el lugar con varitas de incienso listas para venerar a los miembros de la familia ya fallecidos. Tal como hacen los demás fieles, empezamos en el Templo Yuen Shun, en donde se recitan oraciones a los dioses para recibir bendiciones y, luego, nos dirigimos a los salones ancestrales del instituto, en donde veneramos a los antepasados. Aquí, una fila tras otra de fotografías de los fallecidos, la mayoría de ellas en blanco y negro, cubren las paredes. Debajo de las imágenes hay pequeñas ofrendas, que incluyen frutas y, a veces, incluso paquetes de cigarrillos. Mientras tanto, pueden comprarse efigies de papel de las comodidades terrenales para ofrendar a los antepasados, antes de quemarlas en el lugar.

En general, mi familia y yo nos formamos en fila y nos postramos tres veces con tres varitas de incienso frente a las imágenes de nuestros antepasados y reservamos las ofrendas, tales como cerdo asado, dim sum y naranjas para los viajes que hacemos a la tumba de mi abuelo, diseñada de acuerdo con los principios del feng shui en una colina de los Nuevos Territorios. La tumba es gigantesca y, después de venerar a nuestros difuntos, los miembros de mi familia inmediata, tías, tíos, primos, primas y sobrinos consumimos las ofrendas que hemos traído, sentados sobre la tumba, usando el lugar como un sitio de picnic, para ponernos al día con las noticias de los demás. Esas visitas son eventos familiares importantes en todo Hong Kong.

Los visitantes son bienvenidos

Sin embargo, una visita al instituto puede ser simplemente una divertida excursión de un día. El restaurante Y. Yuen General Restaurant, de nombre utilitario y sin aspiraciones de elegancia, abre todos los días desde las 11:00 hasta las 17:00 y sirve platos vegetarianos excelentes (recomiendo el queso de soya estofado, el pollo vegetariano salteado y el pescado de taro frito).

Ponte en contacto con el Yuen Yuen Institute llamando al + 852 2492 2220. Para llegar al instituto desde Hong Kong, haz un viaje de 10 minutos en taxi desde la estación Tsuen Wan del metro de Hong Kong, salida B1, o toma el minibús número 81 en la calle Shiu Wo. La entrada es libre y gratuita.

Nicole Chabot es la autora de Kowloon: Unknown Territory (Blacksmith, 2012) y de Street Life, Hong Kong: outdoor workers in their own words (Blacksmith, 2014)

Foto © Li Dan/Redlink/Corbis

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