Sin la carga de situaciones aburridas como trabajos de oficina o vacaciones escolares, los grandes de la literatura muchas veces viajaban incesantemente, lo que hacía a sus escritos sobre tierras lejanas aún más evocadores, y aún más atractivos. Inspírate para tu próximo viaje en estos lugares de interés literario

Suave es la noche, F. Scott Fitzgerald

The Côte d’Azur, Francia

Fitzgerald fue la primera persona en designar a la Riviera francesa como un campo de juego, con su narración del eterno verano y la fiesta sin fin, teniendo como telón de fondo los destellos del Mediterráneo, jóvenes bronceándose y el beso del sol sobre el glamour de los recién “descubiertos” Cannes y Cap d’Antibes. La Côte d’Azur rápidamente se volvió sinónimo de la era dorada del viaje y de Hollywood y, desde entonces, no ha perdido su burbujeante atractivo. Para disfrutar la Riviera al verdadero estilo de Dick Diver, necesitarás un convertible para recorrer los viñedos de Provenza y los campos de lavanda, acceso a un yate para paseos por la costa y lograr un bronceado ultra impresionante, uno o dos vestidos elegantes para el sol, y un buen apetito para la champaña y joie de vivre. Vuela al aeropuerto internacional Nice Côte d’Azur y recorre la costa hasta Plage de La Garoupe en Cap d’Antibe, la hermosa playa inmortalizada en la novela, para unas vacaciones en un entorno exquisito, deliciosa comida y la luz del sol, del sur de Francia.


Como agua para chocolate, Laura Esquivel

México

La sensacional Como agua para chocolate de Laura Esquivel, no solamente te transporta al corazón del México rural, sino directamente a su estómago. Aún cuando el romance, la revolución y la vida en el rancho son elementos clave, la comida es el núcleo de la novela, puesto que cada capítulo inicia con una receta tradicional. Desde chiles y mole hasta buñuelos de nata y salsas de pétalos de rosa, las recetas encantadas de la heroína Tita tienen el poder de inducir lágrimas, enamoramiento y un deseo inevitable de tomar el siguiente vuelo a México. El rancho de la novela está situado en la región norte del país, pero la experiencia verdadera de Como agua es más sobre gastronomía que sobre geografía, así que sigue tu estómago hacia una verdadera clase de cocina mexicana. Volando a Cancún, la Pequeña Escuela de Cocina Mexicana de Puerto Morelos es, en particular, nuestra favorita: mitad educativa, mitad comestible, y totalmente auténtica; hay siete opciones de menú, una de cada región, o, para algo con más lujo, el Ritz-Carlton ofrece clases en el hotel.

Una habitación con vista, E M Forster

Florencia, Italia

“Uno no viene a Italia por la amabilidad”, escribió Forster en su novela clásica sobre la llegada a la madurez, “uno viene a la vida”. Y ciertamente, su heroína Lucy Honeychurch regresa de su gran recorrido por Italia, convertida en una nueva mujer, así que algo debe haber de cierto. La acción ocurre en y alrededor de Florencia, donde las imágenes de aquella bien orientada ventana hacia las “hermosas colinas y árboles e iglesias de mármol y [el río] Arno borboteando contra el talud” son alteradas por una pasión violenta (lo que, francamente, suena muy divertido). Venga por su propio romance italiano entre plazas impresionantes, arte y arquitectura del Renacimiento (después de todo, es el hogar del David de Miguel Ángel), la hora de los aperitivos, cenas al aire libre y, naturalmente, un sinnúmero de vistas estremecedoras. Es posible que cambie su vida.


Fiesta, Ernest Hemingway

Pamplona, España

La fiesta: corridas de toros, largas noches y bebidas fuertes en plazas sombrías y bares aún más sombríos; calor y polvo, música y lujuria; espectáculo, celebración y caos total; el noble matador, la flamígera bailarina de flamenco y, entre ellos, el pletórico escritor estadounidense en exilio voluntario. Hemingway escribió acerca de todo el mundo, pero no capturó ningún otro país mejor que España, especialmente su amada Pamplona, para la que Fiesta es, en el fondo, una carta de amor. Como Jake, el protagonista, Hemingway hizo la peregrinación anual para testificar la sagrada corrida de los toros y sumergirse en la fiesta de San Fermín, que es todavía una experiencia verdaderamente emocionante al día de hoy. Con trenes y autobuses en rutas regulares de Madrid y Barcelona, o vuelos domésticos a Pamplona y mucho alojamiento en medio de la acción, tus vacaciones inspiradas en Hemingway son tan accesibles como tu próxima tapa.

Sólo se vive dos veces, Ian Fleming

Japón

Si eres un lector menos interesado en la literatura clásica que en la acción con mucha adrenalina, es innegable que nadie hace viajes de aventura a tierras lejanas mejor que Bond, y Sólo se vive dos veces pinta una emocionante e intensa imagen de Japón. Su Tokio es tan acelerado y emocionante como usted podría esperar: autos a gran velocidad, esquinas oscuras, luces brillantes, hermosas mujeres y mucho sake. Pero, si desea tomarse un descanso de la acción intensa, tome consejos de viaje del Bond amnésico que inicia una nueva vida en una adormilada villa de pescadores japoneses. Aún cuando no se le nombra en la novela, la villa de pescadores tradicional de Tomonoura es una buena elección. Esta prístina villa del viejo mundo cerca de la ciudad de Fukuyama, que también inspiró Ponyo, la película de Hayao Miyazaki; sus templos nobles, magníficas vistas y atmósfera lenta y serena, son el antídoto perfecto para Bond y las grandes ciudades de Japón.

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